¿Por qué el campo Colombiano no puede dejar su atraso histórico?
El sector
agropecuario no es un proyecto estratégico para nuestro País ni mucho menos un
proyecto sustentable, nunca lo ha sido. Sobre él ha galopado la violencia de
todos los pelambre en nuestra historia de los pasados siglos y del actual,
siempre con el beneplácito o la indiferencia del poder loca de turno.
Los señores
feudales y su opresión sobre el campesino y el esclavo, las bananeras dueñas en
el campo de los cultivos y de los trabajadores, luego los partidos políticos
acudieron a la sangre de los campesinos para saciar sus ínfulas de poder y de
dominio, seguido del narco cultivo que engulló a las tierras, a las personas del
campo y a la economía de la Nación.
Ahora las
empresas foráneas con el beneplácito neoliberal local del momento prenden
sin maquinista la supuestas locomotora de la minería tratando a la gente del
campo como materia prima desechable, que no es ni la musácea de las
primeras décadas del siglo XX ni el mineral del presente.
Todo sumado
al desplazamiento forzado del agricultor de sus campos en donde se
producía la comida soporte en el pasado de la seguridad alimentaria con
soberanía, ahora todo tiende a ser dependiente en su mayoría de los tratados de
libre comercio con los países que sí tienen en el sector agrícola respectivo
políticas claras de áreas estratégicas protegidas.
Si Colombia
deja su atraso histórico en el campo y lo incorpora a la modernidad como sector
estratégico de su economía, se acabaría ese abismo que hay entre la Colombia
rural (sometida a los poderes ilegales, al olvido del Estado y a la guerra) y la
Colombia urbana sin duda más moderna.
“No es suficiente
restitución de tierras sin modernidad sustentable del sector agrícola.”
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